Recetario para la Memoria, una invitación a recordar y honrar desde la vida a los desaparecidos

Recetario para la Memoria Las Rastreadoras del Fuerte Colectivo «Voz de los Desaparecidos en Puebla»

• El libro es una iniciativa de la fotógrafa Zahara Gómez y Las Rastreadoras del Fuerte
• Incluye 30 recetas de los platillos favoritos de personas desaparecidas en el estado de Sinaloa

Puebla de Zaragoza Puebla .- Como parte de las últimas jornadas de la Exposición Rodante Narrativas y Memorias de la Desaparición en México, que continuará abierta al público hasta el sábado 11 de septiembre, se presentó el «Recetario para la memoria», una iniciativa de la fotógrafa Zahara Gómez en colaboración con Las Rastreadoras del Fuerte, una agrupación de madres y familiares en busca de personas desaparecidas en el norte de Sinaloa. Alexia M. Montalbán estuvo a cargo de moderar la mesa.

Zahara Gómez, coordinadora del proyecto, relató que la idea del recetario surgió en 2018, sin embargo, conoció a Las Rastreadoras en 2016, durante una serie de visitas a Los Mochis, Sinaloa, durante las que tomó fotos del colectivo, acompañó al rastreo y se forjó un lazo entre ellas. A partir de esa cercanía, surgió la inquietud por encontrar una forma de convocar a personas que no están sensibilizadas en el tema de la desaparición, que no son activistas, periodistas, ni familiares de los desaparecidos e invitar a ser parte de esta problemática: «urge que todos nos sintamos parte de un país donde hay más de 90 mil desaparecidos, ya no es una cuestión social, ya no es una cosa anecdótica, traspasa lo personal», dijo durante su intervención.

Hablar desde la vida
En ese contexto, Zahara le planteó a Mirna Medina, fundadora de Las Rastreadoras, la importancia de «hablar de nuestros tesoros desde un lugar de vida, y no empezar las narrativas solamente desde el momento de la desaparición o del momento que se los llevaron». A partir de esa reflexión, la fotógrafa empezó a indagar entre las madres del grupo los pormenores de su vínculo con sus desaparecidos «qué te gustaba y qué no te gustaba, qué te ponía nerviosa, qué no soportabas de esa persona, para humanizar y que no quede sólo en un número ni en una foto», aseveró.

Gómez narró, además, cómo en la convivencia aparecen otros momentos, «que no son sólo los momentos del colectivo, los momentos de la oficina, no son sólo el momento del rastreo y ahí también aparece otra manera de nombrar y creo que ahí apareció la idea de la cocina, «para hablar de ellas y de ellos desde algo que les guste». Así, la cocina se reveló como un espacio en el que cualquier persona puede entrar, «no es una cuestión de si el platillo es más elaborado o menos elaborado; todo el mundo tiene un platillo preferido, todo mundo tiene el recuerdo de un familiar o una persona querida que lo apapachaba con la comida. Ahí se propuso y lo llevamos adelante».

Pizzadillas para Roberto Mirna Medina, la buscadora de tesoros –como asegura que se presentará a partir de su visita a Puebla compartió que, cuando a Zahara se le ocurrió la idea del recetario, a ella le gustó mucho la idea, sin embargo, fue de las últimas en atreverse a preparar su receta del platillo favorito de Roberto, su hijo, porque «cocinar para alguien que ya no está es algo que duele, porque cuando estás recibiendo el aroma del guisado, se te vienen los sentimientos, los recuerdos, las ideas, y yo decía, no voy a poder, no voy a poder…», sin embargo, el proyecto se concretó y, después de hablar con las señoras, se hizo el recetario que incluye treinta recetas.

Cuando Mirna, después de varios intentos fallidos, logró cocinar Las Pizzadillas para Roberto, como aparece su receta en el libro, «sentía que Roberto estaba ahí, a un lado de mí, queriendo meter la mano, porque siempre era así, metía la mano en la verdura, y a mí eso me choca, le daba un manotazo; de pronto esperaba para darle el manotazo, pero nunca llegó ese momento». «Al servir el plato, yo sentí que algo de mí se desprendió, pero algo muy bonito; también me dolió mucho pensar que yo estaba cocinando para alguien que jamás iba a degustar ya ese platillo», dijo con tristeza, al compartir que Roberto, su tesoro, ya fue localizado «lo encontramos en una fosa. Él ya nunca va a comer las pizzadillas, pero las cociné con todo el amor del mundo».

Mantener la esperanza
La Rastreadora asegura que ahora, cuando cocina ese platillo, piensa que hay gente que tiene el recetario y que cuando prepara la receta está pensando en su hijo, aunque no tengan una persona desaparecida, y eso es hacer conciencia en las personas, en la sociedad y en el gobierno de que aquí estamos y ellos no están. «La desaparición es el fenómeno más fuerte que nos ha pegado en el país, hablamos de más de 90 mil desaparecidos, estamos hablando de cifras que da la fiscalía, pero sabemos que hay cifras negras. Yo en el documental digo, qué orgullo ser mexicana, pero qué tristeza que caminamos sobre muertos. México es una fosa gigante».

Sin embargo, también aprovechó para recordarle a las familias en búsqueda que «no hay que buscarlos a todos muertos, hay que buscarlos con la esperanza de que un día van a llegar y van a tocar la puerta y van a decir que solamente se habían ido y ya regresaron. No pierdan la fe, no todos están muertos», enfatizó y convocó a formar redes y vínculos entre colectivos y ciudadanía en general y reiteró que «Las Rastreadoras aquí estamos para apoyarlos en lo que se pueda, aunque estemos lejos, créanme que podemos hacer una masa, una red, unirnos y buscar a nuestros tesoros hasta, por supuesto, debajo de la tierra».

Memoria y verdad
Por su parte, Dulcina Parra, periodista y rastreadora, aseguró que hablar del ‘Recetario para la Memoria’ es recordar a aquellos que ya no están en casa, es recordarlos, dentro de todo el dolor, de una manera agradable porque, «al momento de estar cocinando estás recordando a esa persona, y la estás recordando con vida, en el comedor, en la cocina», dijo. La periodista también aseguró que, al ser la comida algo tan personal y familiar, cocinar cada una de las recetas que vienen en el libro «es honrar a nuestros desaparecidos y es llamarlos para que vengan».

Combatir el estigma
Las panelistas también abordaron el estigma que acompaña a las víctimas de desaparición forzada. Dulcina Parra mencionó que, como dice también Mirna, » hay temor en denunciar, incluso hay temor en acercarse a una familia que tiene un desaparecido porque piensan que si está desaparecido es porque estaba involucrado en alguna actividad ilícita y que si les dan acompañamiento y solidaridad posiblemente les van a involucrar», y, en ese sentido, trabajos como el que hizo Zahara con el libro son «una manera de abrazarnos de una manera colectiva».

Los logros
Mirna recordó que, cuando inició el colectivo, sus herramientas eran una pala, un machete y un palo de escoba al que sacaban punta para hundirlo en la tierra. Sin embargo, después de varios años de esfuerzo, ahora tienen un Georradar y han conseguido que haya un laboratorio de genética en el estado. Hizo énfasis en que hay logros en términos de política pública, como la Ley de Desaparición Forzada o la creación de la Comisión Nacional de Búsqueda. Aseguró que todos estos logros han tomado tiempo, para dar ánimo a los colectivos y organizaciones que recién empiezan.

También narró que cuando Zahara ideó el recetario, lo hizo pensando en tocar corazones y conciencias, pero también con la intención de hacer algo por Las Rastreadoras. Acordaron entonces que, como coautoras, recibirían la mitad del dinero que resultara de la venta de los libros. Con ese ingreso, revelaron emocionadas, lograron dar el enganche de una casa en Los Mochis que les permitirá brindar apoyo a las familias de las y los desaparecidos. La inauguración será el próximo 15 de la septiembre, y aprovecharon para extender una invitación a visitarlas en su nuevo hogar.

Tejiendo redes
A la presentación asistieron varios integrantes del Colectivo Voz de los Desaparecidos en Puebla, quienes recibieron a manera de obsequio un ejemplar del Recetario. Las Rastreadoras, por su parte, se llevaron una carpeta con las fichas de los desaparecidos de Puebla, para incorporarlos a sus bases de datos.

Durante la charla final, el público reiteró a las activistas sinaloenses que su lucha tiene eco y que resuena en proyectos que se están gestando ahora mismo en la entidad.

El libro puede adquirirse, en impreso o digital, en la página del Recetario para la Memoria, los videos de las presentaciones, conversatorios y el resto de la cartelera pueden consultarse en las redes de la Exposición Rodante Narrativas y Memorias de la desaparición.

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