Así fue como México se convirtió en el inesperado ‘freno’ del acuerdo mundial de petróleo

Los mayores productores de petróleo del mundo estaban llegando a un acuerdo para rescatar a los mercados de crudo de un colapso derivad del coronavirus, cuando un personaje insospechado apareció.

Uno de los acuerdos de producción mundial de petróleo más dramáticos de la historia se ha quedado pendiente de aprobación por un personaje inesperado: el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador.

Durante semanas, Rusia y Arabia Saudita, dos potencias energéticas, han estado peleando sobre la producción de petróleo, y su disputa ha provocado la caída de los precios del crudo.

Eso atrajo al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con un fuerte interés en hacer que los precios se estabilicen y en apoyar a la industria del esquisto de Estados Unidos mientras hace campaña para la reelección en noviembre.

Y, sin embargo, cuando Moscú y Riad finalmente parecieron encontrar un terreno común sobre los recortes de producción, en una reunión el jueves de las naciones de la OPEP+, que siguió a una oleada de actividad diplomática y llamadas de alto nivel, fue México quien puso fin a esto.

López Obrador se negó a firmar el acuerdo, incluso después de que las otras 22 naciones firmaron el pacto para recortar 10 millones de barriles por día en un intento por frenar la caída de los precios. Desde su oficina en Palacio Nacional de la Ciudad de México, el presidente estaba preocupado por una sola cosa: Petróleos Mexicanos (Pemex).

La petrolera mexicana, con una deuda de más de 100 mil millones de dólares, es la pieza central de su administración para ser autosuficiente en la generación de energía y detener una disminución de la producción en 15 años. Recortar 400 mil barriles por día para cumplir con el acuerdo de la OPEP+ retrasaría su ambicioso plan para devolver a Pemex a su gloria pasada.

Llamada larga

Con Arabia Saudita haciendo que todo el acuerdo dependa de la participación del país latinoamericano y en medio de la creciente irritación de los funcionarios de energía que participaron en una llamada que se prolongó hasta la noche en muchas partes del mundo, AMLO solo estaba dispuesto a ofrecer un corte de 100 mil barriles, o aproximadamente 5.6 por ciento de la producción de Pemex.

A medida que la probabilidad de un acuerdo se desvaneció, López Obrador recibió una llamada de alguien con mucho en juego: su amigo Donald Trump, con quien entabló una relación inesperada.

Aun así, cuando el presidente de Estados Unidos intentó convencer a AMLO de que aceptara los términos de la OPEP, el líder mexicano insistió en que Pemex no puede reducir tanto su producción, dijo el portavoz presidencial Jesús Ramírez. Al final, Estados Unidos aparentemente acordó recortar 250 mil barriles adicionales para cubrir la posición de México y, en teoría, desbloquear el acuerdo general. Las conversaciones de la OPEP+ con México se extenderán hasta el sábado, según un delegado.

“Andrés Manuel hizo la propuesta a Trump y Trump la aceptó. Fue completamente cordial”, dijo Ramírez.

Sin elección

Trump no tuvo más remedio que absorber el corte de producción porque López Obrador no estaba dispuesto a ceder, dijo una persona familiarizada con la llamada que no está autorizada a hablar en público. El presidente de Estados Unidos no le pidió a AMLO específicamente nada a cambio, agregó la persona.

«Estados Unidos ayudará a México y nos compensará en algún momento en el futuro cuando estén preparados para hacerlo», dijo Trump el viernes en una sesión informativa de la Casa Blanca. El presidente sugirió que la compensación de México podría ser «en un futuro lejano» mientras argumentó que «no había un costo real» de limitar la producción estadounidense.

Trump también se esforzó por referirse a AMLO como alguien con quien tiene una «gran relación, gran amistad», diciendo que podía entender de dónde venía la postura del presidente mexicano sobre los recortes de producción.

La secretaria de Energía de México, Rocío Nahle, dijo a El Financiero Bloomberg TV más tarde el viernes que lo que dijo Trump tiene que ver con un tema de colaboración entre países.

«Todos los países colaboran. En este tema así es. Hoy Estados Unidos está colaborando en este soporte del petróleo. No sé el día de mañana en qué tema México pueda también colaborar con Estados Unidos, sea en agricultura, cultura, de cualquier tema. Creo que en esa referencia va la expresión del presidente Trump», comentó Nahle.

En tanto, Ramírez dijo que México notificó a la OPEP+ sobre el acuerdo paralelo con Estados Unidos después de la llamada el jueves por la noche. Aún así, una declaración emitida por la OPEP luego calificó el acuerdo más amplio como «condicional al consentimiento de México». El compromiso respaldado por Trump será discutido entre el país latinoamericano y Arabia Saudita el sábado.

¿Recortes adicionales?

Además de Pemex, la postura de AMLO probablemente estuvo influenciada por su convicción de que se necesitarán recortes adicionales en el futuro para detener una sobreoferta que vio caer los precios del petróleo a la mitad este año, dijo otra persona que pidió no ser identificada. El presidente quería comenzar el trato desde la base más alta posible, dijo la persona.

La posición de AMLO también se vio fortalecida por su cobertura soberana de petróleo, la más grande de su tipo, que protege el presupuesto del Gobierno contra los precios del crudo que caen por debajo de 49 dólares por barril este año.

«Nos resistimos hasta el final porque nos costó mucho impulsar la producción», explicó AMLO el viernes durante su conferencia de prensa matutina, cuando hizo público el acuerdo con Trump. “Ya cumplimos con este asunto”.

Aún así, el presidente calificó los recortes de producción como «temporales» y dijo que Pemex continuará extrayendo petróleo.

Planes más grandes

El episodio destaca la voluntad de AMLO de poner sus objetivos nacionales por encima de todo, incluso si daña su reputación en el club de productores de petróleo.

También se produce cuando rechaza la necesidad de medidas de estímulo masivo para amortiguar una economía afectada por el coronavirus, para preocupación de algunos en la élite empresarial de México.

«Esta administración ha demostrado que todo lo que es estándar del mercado, aceptado internacionalmente, sentido común, no está dentro de su libro de jugadas si no está en línea con la voluntad del presidente», dijo Óscar López Velarde, profesor de derecho en la Universidad Iberoamericana que se especializa en energía e impuestos.

AMLO ha tratado de revertir un movimiento de la administración anterior para abrir la industria energética a inversores privados. México está construyendo la refinería Dos Bocas de 8 mil millones de dólares, incluso cuando los precios internacionales de la gasolina colapsan. Nahle participó en la llamada de la OPEP+ desde el estado de origen de AMLO, en Tabasco, donde se está construyendo la refinería Dos Bocas, mientras que las seis plantas con pérdidas de Pemex funcionan a menos del 30 por ciento de su capacidad.

Aún así, «lo absurdo es que este es un favor que no necesitábamos, ya que Pemex ni siquiera alcanzará sus objetivos de producción debido a su crítica situación financiera y no debería aumentar la producción para evitar mayores pérdidas», dijo Velarde. Información de El Financiero

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