Se doblegó la Corte…!

El sufrir merece respeto, el someterse es despreciable.       Víctor Hugo

 

Ante las presiones ejercidas por el presidente Andrés Manuel López Obrador que llegaron hasta las amenazas al advertir que si no le cumplían su capricho él promovería una reforma al artículo 35 constitucional y “se deslindaba”, lo que expondría a los ministros al “juicio” o el linchamiento popular, la Suprema Corte de Justicia de la Nación se doblegó a medias, rechazando el dictamen que declaraba inconstitucional la petición, declarándola constitucional pero modificando la pregunta propuesta por el mandatario.

 

Desde la semana pasada cuando el Ministro Luis María Aguilar presentó su dictamen  sobre el “concierto de inconstitucionalidad” que contenía la propuesta de López Obrador, la Suprema Corte se vio sometida a presiones emanadas desde la misma Presidencia de la República que arreciaron en las horas previas a la sesión del poder judicial.

 

Con tres ministros que llegaron propuestos por López Obrador, incondicionales pues, otros tres advirtieron el riesgo que corrían si no acataban la propuesta del presidente que podía ir desde el linchamiento popular ejecutado por los chairos que obedecen ciegamente a su mesías hasta sus posiciones y retribuciones.

 

Así buscaron la “salida airosa” y por ligera mayoría (6-5) rechazaron el dictamen del magistrado Aguilar, aprobaron a medias la constitucionalidad de la propuesta modificando la pregunta.

 

La pregunta propuesta por López Obrador decía: “»¿Está de acuerdo o no, con  que las autoridades competentes, con apego a las leyes y procedimientos aplicables, investiguen y en su caso sancionen la presunta comisión de delitos por parte de los expresidentes, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto; antes durante y después de sus respectivas gestiones?”.

 

La pregunta que aparece en el dictamen ya aprobado y que no podrá ser modificada por el Presidente, es: “¿Estás de acuerdo o no que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”

 

O sea, desaparecen los nombres de los ex Presidentes y abre el abanico hacia los demás actores políticos del pasado.

 

Claro, la modificación no le gustó al presidente que buscaba mas que el juicio penal el juicio o el linchamiento popular contra todos sus antecesores que aun viven.

 

Una acción populachera como las que acostumbra López Obrador y que hemos visto en el caso del nuevo aeropuerto, del tren maya, etc. con las que ha justificado sus decisiones caprichosas al margen de los criterios técnicos.

 

Y no es que los analistas, juristas, comentaristas incluido el que esto escribe estemos defendiendo a los ex Presidentes.

 

Que hubo corrupción en sus administraciones, la hubo!

 

Que merecen ser castigados, lo mismo los corruptos “bendecidos” que hoy medran en la 4T… SI, merecen castigo!.

 

Pero no es a través de consultas populares que se conviertan en linchamientos, sino a través de la aplicación de la justicia.

 

Para aplicarla, el Presidente como responsable de la administración pública federal tiene facultades plenas para demandar si tiene evidencias.

 

La Fiscalía General de la República no necesita de consultas populares, sino de una demanda para abrir las carpetas de investigación.

 

El presidente no necesita escudarse en una consulta a modo para ejercer su autoridad y demandar lo demandable.

 

López Obrador se salió en parte con la suya al aprobar la SCJN la realización de la consulta popular, pero no logró su objetivo de exhibir ante el populacho a los ex mandatarios.

 

Habrá consulta pues, si López Obrador quiere seguir este juego que ya no es totalmente el suyo.

 

Pero no será de gratis, pues la famosa consulta costaría alrededor de 8 mil millones de pesos que tendrían que salir, ¿de donde?

 

De nuestros impuestos, claro!

 

Lo grave de este asunto es que la Suprema Corte se vio  pésimamente mal, se exhibió al doblegarse ante un capricho, a medias, pero se doblegó.

 

Tan sencillo que hubiera sido rechazar la propuesta y decirle al Presidente: No se necesita consulta, si tiene pruebas, usted tiene facultades para presentar la demanda!

 

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